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Javier Rebollo

Director, productor y guionista de cine. Hasta la fecha ha dirigido ocho largometrajes, ha producido doce, más de treinta cortos y numerosos documentales.

En su faceta de director destacan los siguientes títulos:

ALABA ZINTZOA (Codirector 2013)
ANFITRIOI BEREZIA / EL EXTRAÑO ANFITRIÓN (2012)
LOCOS POR EL SEXO (2006)
MARUJAS ASESINAS (2001)
CALOR… Y CELOS (1996)
GOLFO DE VIZCAYA (1985)
7 CALLES (Codirector 1981)

 

Alvar Gordejuela

Licenciado en Arte Dramático, combina sus trabajos como actor con sus facetas de director y guionista. Hasta la fecha ha escrito y dirigido los siguientes cortometrajes:

EKHO (2009)
DI NO A LOS CORTOS (2008)
LA VIDA CAMBIA (2008)

En Alaba Zintzoa debuta como codirector de un largometraje en el que también ha trabajado como guionista.

“Siempre me han atraído las fronteras y los personajes fronterizos. En todas mis películas –tanto en los dramas como en las comedias- hay algún personaje que deambula por la delicada línea que separa lo normal de lo patológico, o lo ético de lo inmoral. En este caso, el personaje de Susana, la protagonista, me resulta especialmente sugerente porque lleva una vida difícil, no puede cumplir sus sueños, pero lo intenta de todas las formas, desde la cordura y desde la demencia, sin dejar nunca de ser fiel a sí misma y a los que quiere. Preparamos esta película con mucha dedicación, pero en ningún momento nos planteamos hacer un retrato de la clase trabajadora, sino de un personaje muy concreto –Susana- y de los que la rodean. Pero es verdad que en esa voluntad de salir adelante, de resistir aunque todo se desmorone alrededor, pueden verse reflejadas muchas personas que actualmente intentan sobrevivir capeando sus tragedias día a día. Algunos lo hacen muy discretamente, otros estallan y acaban en los periódicos y los telediarios. Pero en todos ellos hay un heroísmo que me resulta conmovedor. La historia de Susana es muy dura, así que desde la dirección decidimos huir del sentimentalismo y apostamos por no remarcar ni subrayar la dureza de la trama. Si tuviera que definir esta película, diría que tiene alma. Creo que es lo máximo a lo que puede aspirar un director”

“Luis Buñuel decía que “se puede discutir el contenido de una película, su estética –si la tiene-, su estilo, su tendencia moral. Pero nunca debe aburrir”. Creo que esas palabras son importantísimas: en cine, el aburrimiento es letal. Pero a partir de ahí, uno se pregunta qué le aburre y qué no. En mi caso, lo que más me interesa son las relaciones humanas. Me gustan los efectos especiales, el cine de acción, el de aventuras…, pero soy también actor y cada vez que veo una película intento imaginar qué sentirá cada personaje, cómo será por dentro. Luego me doy cuenta de que conocer el mundo interior no es suficiente, porque también debe mostrarse de forma que entretenga, con ritmo y con pasión. Así que al final hay muchas cosas en juego. En Alaba Zintzoa contamos la historia de Susana y hay momentos en los que la vida de la chica se convierte en un infierno. Ahí es donde la evolución de los personajes se hace capital, porque eso es lo que te mantiene en tensión. No la violencia o la sangre, sino la intensidad dramática de las emociones. Que desemboca en situaciones violentas, sí, pero como consecuencia de la insoportable tensión interna de la protagonista. Algo parecido sucede cuando estás codirigiendo por primera vez una película: sientes un estrés terrible. Verdadero pánico. Pero también mucha ilusión”